domingo, diciembre 16

Cocina casera: los secretos

Por andar de chistosita con la cocina y jugando a ser chef profesional, muchas veces me he encontrado con la traicionera llama de la justicia. En rojo vivo he conocido el delicioso placer que puede ser una ardiente olla marca Rena Ware. Y alégrense, que ya somos propietarios legalmente de un juego de ollas y cacerolas elegantes con sus 24 piezas de acero quirúrgico. Neta que nos costó pagarlas y neta que vale la pena tenerlas. Entre esa menudencias hogareñas uno se siente a gusto lavando cacerolas a las cuales no se les pega nada. Estar con el paste tallando una cacerola llega a desgastar e impacientar a cualquiera. Ahora es lo que menos nos preocupa. Uno --o dos-- llegan a preparar sus sagrados alimentos con más amor y paciencia. El resultado es que tenemos el corazón contento y el estómago satisfecho. Nada de desagradables y dolorosas lágrimas después de desocupar la olla entera de guiso.
Me gusta cocinar con hierbas frescas: perejil, cilantro, apio, albahaca y hierbabuena. Lo difícil es conseguir que las hierbas se perduren intactas para utilizarlas en próximas ocasiones que se presenten. Pero he descubierto que hay que lavarlas perfectamente bien, dejarlas secar en un recipiente con agujeros para quitarles el exceso de agua. Cuando se encuentran aún frescas y sin tanta humedad en las hojas se envuelven con plástico dejando que las raíces sin envolver y después se vuelven a envolver totalmente con papel aluminio. Y listo! Así he tenido las hierbas en excelente estado por un poco más de media semana y me he evitado la desagradable tarea de botar manojos enteros de hierbas. También funciona con las hortalizas, frutas y hasta las lechugas y tomates están frescos y con buen sabor y color a la hora de usarlas.
Otras cosas que he aprendido, por experiencia propia, es que los ajos jamás se ponen en la refrigeradora y que los ejotes es mejor envolverlos en plástico y aluminio para meterlos al congelador. Allí se permanecen listas para cocinarse y no se pudren. Tampoco hay que abusar de la refrigeradora. Las comidas enlatadas después de abiertas no se almacenan en el refrigerador con todo y lata. Es mejor sacar el sobrante de comida y tenerlas poco tiempo en el refrigerador en los prácticos recipientes de plástico. Además no hay que dejar que la escarcha del congelador llegué a ser una perfecta cueva de pingüinos donde uno no se entere que clase de alimentos almacenamos en ese lugar.
Lo que me ha costado aprender es comprar modestamente. Antes llenaba excesivamente la refrigeradora y a la hora de querer sacar algo que se me apetecía me encontraba con varios productos arruinados, caducados o marchitos que se iban directamente al bote de la basura. Es así como prefiero tener poca carne y pollo en congelador.
Desde aquel post de La cocina casera: decoración, he estado sacándole fotos a algunos de los platillos que yo misma he elaborado. Algún buen chef diría: "Le falta técnica decorativa e inspiración, ya que un plato es una combinación perfecta de elementos, colores y sabores. Una arquitectura simétricamente elaborada. Cada platillo debe llevar el sello personal y necesario que requiere." Y yo como soy media naranja en eso de la decoración, pido disculpas del caso. Lo único a mi favor es que la comida presentada en las fotografías estaba de-li-cio-saaaaa. Me falta pulso a la hora de poner la decoración, la salsa y el aderezo, pero fue comestible.

Vegetales al vapor sobre una carne de hamburguesa.

Krisma a la carta: guiso de carne sobre arroz y salsa de sésamo.

Otro plato con vegetales: calabacitas, ejote y brotes de soya con crema.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola! Al rato me enseña a cocinar sus platillos de la manera peculiar en como lo hace Krisma Mancia porque yo no sé nada, nada. Saludos :)

krisma dijo...

Yo no sé cocinar, pero Krisma Mancía, sí. A veces si dicen su nombre la persona interesada puede hacer una excepción de colgar en el blog alguna receta.

Saludos.

Claudia dijo...

Te recomiendo buscar en allrecipes.com o en foodnetwork.com
Yo no podia cocinar, a fuerza de estar sola y lejos...y sobretodo para no aburrirme de comer lo mismo...he aprendido a cocinar y no lo hago tan mal!

krisma dijo...

¡Wow!

Gracias por los enlaces. Aunque no entienda muy bien el inglés trataré de buscarme un buen diccionario. :)

Yo aprendí a cocinar por intuición y por instucción de mi esposo que es aficionado a la buena cocina. No somos chef, pero es una ceremonia estar en la cocina y hacer juntos las recetas o hacerlo solitariamente que también tiene su encanto.

Al rato, cuando vuelvas al país, nos reunimos en mi cocina y a cocinar algo que es tu especialidad. ¿Vale?

Un abrazo y feliz año.