jueves, junio 25

Burocracia en el circo

Burocracia llega impuntual al circo. Llega dentro de un carruaje azul tirando por setenta caballos blanco que la transportaron a la velocidad exorbitante de un caracol. No se aflige por la tardanza, ni siquiera se disculpar de su descortesía, porque no es una falta grave que ella tenga tan sólo setenta caballos blancos lentos como un caracol. Entra a la carpa del circo con una sonrisa en el rostro y trecientos kilogramos extra de equipaje. Sin duda ella es muy cuidadosa en los detalles, dice el dueño de la carpa. ¿¡Estrictamente cuidadosa!?-exclama preocupado el encargado de la taquilla-. ¡Tan cuidadosa que olvidó vestirse antes de salir de casa! Las esposas de los magos hacen chistes crueles de la rara desnudez de Burocracia: Tiene el esqueleto de un organigrama, unas nalgas enormes como la secretaria del Doctor Merengue y una cabeza demasiado puntiaguda que parece una pirámide egipcia a punto de colapsar… Los acróbatas alborotados en sus trampolines le dan sus muestras de galantería con monadas en el aire, pero luego se dan cuenta que ella está fielmente casada con un famoso caballero de alcurnia que la cubre con esmerado cariño. Los payasos se ofenden y se corre el rumor que Burocracia realmente es lesbiana. Democracia, el nombre verdadero de su marido, suena a mujer bajo los pantalones- repiten los resentidos, los envidiosos y los domares-.Sin embargo, Burocracia no le preocupa en lo más mínimo la envidia del proletariado circense; menos de unos insubordinados revoltosos que estarán bajo su nuevo mandato administrativo. Sabe muy bien que el ultraje será pagado con sólo sepultarlos bajo una tonelada de memorándus que ellos mismos tendrán que digitar, firmar, sellar, clasificar y archivar en el orden urgente de llegada y salida. El dueño de la carpa se siente satisfecho por la nueva disposición jerárquica que Burocracia implementará. Simplemente, él está feliz porque no tendrá que ver nunca más solicitudes de empleo que mancillan su hermoso escritorio de caoba y, por lo tanto, también dejará de tomar personalmente las indeseables llamadas telefónicas de sus cobradores. Todo esos formularios engorrosos se los encomienda a Burocracia que, por supuesto, es su asistente personal. Y si los periódicos no publican las quejas, los muros gritan y explotan en coloridos grafittis circense: ¡Con Burocracia en el circo no hay libertad!

3 comentarios:

Ricardo dijo...

Krisma, sos única, pero debo confesar que me enamoré de Burocracia.
;)
Un abrazoooote.

Krisma Mancía dijo...

Esta buenota, ¿no?
:)
Ya ves que todo el circo se enamoró de ella, jejeje. Es como esa nuevas malas de las telenovelas: todas tienen una belleza superior que la buena tonta a quien torturan maravillosamente.

Herberth Cea dijo...

Yo voto por Krisma. :)