MD: Sigues usando nuestros cuerpos para vender




¿Qué es lo que pretendes MD? He visto tus vallas publicitarias a diestra y siniestra por las calles, y no sé qué decirte ante tanta mediocridad y desesperación. Me preocupo por ti. Tu salud mental es de esperar viniendo de mujeres sin aceptación ni autoestima que, seguro, están detrás moviendo esta campaña.
¿Qué es lo que vendes MD? ¿Ropa? ¿Anteojos? ¿Labiales? ¿Vendes inteligencia? ¿Cómo la vendes? ¿Tienes la patente de la inteligencia? ¿Me hago más inteligente usando tu marca? Es extraño, pero me siento tonta y hueca al preguntártelo. Ni siquiera tienes el descaro de presentarme los zapatos que vendes. Te recuerdo: tú vendes zapatos, no promesas. ¿Vendes zapatos o camisetas de mal gusto?
Déjame decirte: tu campaña huele a venganza, huele a ofensa, huele a disfraz de inocente feminismo mal digerido. Alguien anónimo dijo por allí que tu campaña anterior era “mucha belleza pero poco cerebro”. Tenía razón. Nosotras, las “mujeres” con todas sus letras bien puestas, no caemos ante tus frases. ¿Te has preguntado por qué? Te doy las pistas: ya sabemos que somos inteligentes y que no hace falta aparentar ser bonitas para triunfar; al igual que sabemos que somos bonitas y que no hace falta aparentar ser inteligentes. No tienes que desgastarte en recordárnoslo. Sabemos que cualquier cosa que usemos nos hace perfectas y expresa lo que sentimos y nuestro modo de vida. Nos aceptamos como somos y tenemos algo que nadie nos puede quitar: la auténtica identidad que nos distingue de cualquier etiqueta o panfleto mal armado.
Tu campaña está dirigida a mujeres sin autoestima, a mujeres que se esconden detrás de un objeto para sentirse valoradas. No te cuento el desencanto cuando una de tus clientas se quita los zapatos después de un día de trabajo. Ni te cuento cuando descubren que sus zapatos nunca fueron la varita mágica para solucionar los problemas, ni ascender a un mejor puesto de trabajo. Ni te cuento. Eso solo lo saben las mujeres. Tú no. Tú sabes que tu producto no vale la pena mostrarlo en las vallas publicitarias, porque sabes que nadie lo compraría. Sabes que es más vendible el cuerpo de una mujer con su boca y sus piernas abiertas en la actitud más triste: sin sonrisa, frías, desafiantes y con los brazos vacíos. Pero claro, lo olvidaba, en tu imaginario todas las mujeres quieren ser como esa imagen inalcanzable y manipulada por el Photoshop.
Tu campaña refuerza la creencia masculina que las mujeres somos consumistas y que cuando abrimos la boca es solo para  llamar la atención. Y te doy un descubrimiento asombroso: ni los hombres se creen tu publicidad. Tu campaña no solo incita a competir físicamente entre nosotras sin medir consecuencias, sino que también debemos competir por ver quién es la más inteligente. Tu aparente e inocente juego es sucio, maquiavélico y vulgar, que nos desafía a alcanzar un estándar de vida, esa codiciosa manzana dorada de la discordia que al final es un  premio vacío. Impones la distorsionada idea que para lograr ser visibles públicamente, debemos optar por un estilo de vida enteramente racista, simpatizante de la discriminación hacia las mujeres y partidaria del consumismo porque eso espera la sociedad de una mujer. La idea de reconocer que las falsas chicas plásticas quieren ser inteligente es la idea que en realidad no ayuda a las mujeres en nada a romper con el estigma de inferioridad y de marginación que arrastramos históricamente. En tu campaña seguimos cumpliendo el papel de objetos decorativos, manipulados, sin una imagen propia y sin pensamiento profundo. Pero lo intenso en tu campaña es descifrar tus mensajes ocultos:
·         “Sé decir fashion en 10 idiomas”. Equivalente a decir que una mujer  solo tiene un vocabulario de 10 palabras para comunicarse. Una palabra por nueve idiomas. Lo más doloroso es el refuerzo y generalización sobre la idea de que las mujeres no tenemos otro tema para conversar, más que de moda. Por otro lado, sabemos que una persona puede ser políglota, pero es capaz de expresar idioteces todos los días de su vida.
·         “10 horas de fiesta 10 de promedio”. Significa que las calificaciones de rendimiento educativo y la diversión depende de la obligación de rendir cuentas antes de salir a una fiesta. Parece una campaña infantil  que, para que puedan salir a jugar con sus amigos y amigas, deben hacer las tareas. Además aplica la fórmula de degradación de lo cuantitativo sobre lo cualitativo: dependiendo de cuánto tienes así vales como persona.
·         “Mi pintalabios no cubre mi voz”. Equivale a la afirmación de que sin belleza (o sin maquillaje) no tienes derecho a  hablar.  
·         “Fashion no quita cerebro”. Significa que comprar zapatos y andar a la moda es sinónimo de mujer inteligente y atractiva.  
·          “Mi IQ es más alto que mis tacones”. Significa que la inteligencia está entre 1 a 15 puntos en la escala del Coeficiente intelectual. ¿Tan poquito? Valga decir que el IQ es un test de medición valorativa de la inteligencia de acuerdo al contexto de vida de una persona. Usualmente se mide con base en razonamientos lógicos y matemáticos, pero nunca se medirá tomando como base los centímetros que mide un tacón de los zapatos. Además los coeficientes intelectuales no asegura un mejor estilo de vida ni la clave del éxito, ya que el éxito depende de su uso de las potencialidades y de las condiciones para desarrollarlo.
·          “Mi cerebro es mi parte + sexy”. Significa que la valoración de la sexualidad, es decir, el modo para atraer a la persona que nos interesa y demostrar esa capacidad de atracción se limitada a cierto tipo de comportamiento. En este caso, una mujer sin posibilidades socioculturales, económicas y educativas está en desventaja ante las condiciones impuestas e inalcanzables. Las mujeres debe cumplir las siguientes características de perfección según tu publicidad: ser sexualmente activas, de raza blanca, heterosexual, sin discapacidad, saludable, eternamente joven y con una complexión física estandarizada. Las que no cumplen los requisitos son tontas si no buscan las soluciones estéticas y si no lo hacen serán indeseables para el sexo masculino. Serán las no sexualmente atractivas para el apareamiento y la procreación, o sea, los dos lugares preferidos que los hombres nos han dado en este mundo. Comparar el cerebro con lo sexy que nos vemos es subestimar a las mujeres y hacer creer que solo piensan en conquistar al sexo masculino, y no en los campos más serios donde podemos incursionar y mejorar a la vida humana como la política, la astrología, la química, la gastronomía, la economía, etc.
·         “Tacones rojos cerebro gris”. Significa que si usas tacones tienes inteligencia y las que no lo usan son tontas y no les funciona bien la materia gris del cerebro. O sea, un objeto es comparado con el valor del cerebro de una mujer. Imagina: adentro de la cabeza llevamos un tacón incrustado.
·         “Skinny jeans libros gordos”. Enumera sus preferencias sin comas y estas son: los Skinny, los jeans, los libros (por no dejar de decir algo interesante) y los gordos. Pero si lo que quieres decir es que una mujer que usa jeans delgados es inteligente si lee un libro gordo, te equivocas MD: puedes leer las obras completas de Paulo Coelho sin haber aprendido ni una pizca. ¿Por qué no “jeans gordos skinny libros”? ¿Tienes algo en contra de la naturaleza?
·         “Inteligencia XL”. Significa que la talla y el peso de las mujeres nunca es la deseable y que, claro, no es comparable a la talla XS porque muchas nunca lo alcanzarán. Sin embargo, la inteligencia de la mujer bonita no es discutible. La fórmula “belleza + inteligencia” en tu campaña es la clave del éxito y no se discute. Por lo tanto, la diversidad sexual y la identidad sociocultural no tiene cabida en estos parámetros donde no están permitidas para las mujeres normales e imperfectas, o para las que tienen rasgos afrodescendientes, indígenas o andrógenos.
·         “La inteligencia está in”. Significa que sin inteligencia no estás “en la moda” y no vales nada. En este caso, la inteligencia está en lo que usas, es la llave que se promete para que abras todas las puertas del éxito. Las discapacidades mentales y físicas jamás serán vistas dentro de la moda. Es más, se anula y se invisibiliza.
En conclusión: MD tienes una inteligencia discriminatoria y llena de estereotipos. No te confundas. Jamás se nos ha pasado por la mente competir por zapatos. Nada se sale de control por ser lo que no eres, ni nos obsesionamos por dividir entre el cerebro y lo fashion.  La inteligencia es simplemente algo que te permite discernir entre una campaña publicitaria de baja calidad y la necesidad básica de vestir y calzar. Y creo que hasta las mujeres más fashion se sienten ofendidas ante tan evidente manipulación mediática de la imagen femenina, porque ninguna mujer deja de ser mujer por lo que lleva puesto. Nada más humillante que el adjetivo “inteligente” usado como una etiqueta más sobre nuestros cuerpos.  ¿Entiendes? ¿O te lo explico más despacio para tu nivel intelectual?

Artículo publicado en ContraPunto, 22 de agosto de 2014 

En tercera persona



Te recuerdo, Krisma, lo que odio de ti es lo que odio de mí... Odio tu mala ortografía, tu falta de tacto, tus equivocaciones cuando amas lo pequeño e indefenso. Odio tu insomnio, tu ausencia de apetito, tus manos buscando mi boca y tu boca buscando mis manos. Odio tu perfeccionismo en tu desorden, tu cita cancelada, tu manera de verte en mi espejo, tus ojos grandes como si los hubieras prestado. Odio tu ego, tu enorme ego que necesita otra silla para sentarse, las palabras escritas con mayúsculas, la carta que jamás enviaste. Odio tus pequeños olvidos, tus detalles, tus vicios, tus asuntos pendientes, las cosas que nunca dices porque no es el momento. Odio tu deseo, tu nombre oculto e incorrecto, tu jaqueca en el mejor estado, tu poca atención, tu soledad donde nadie cabe, el vacío de tus palabras. Odio las comillas y las comas de más, tu gracia de dar las gracias, tu mala conducta ante el poder, tu jueves cobarde, tus medias rotas. Odio tu paciencia mezclada con ansiedad, tus horas muertas, tu hipocresía ante la vida, tu defensa personal en el tribunal, tu insistente voz en el teléfono. Odio tu falda corta, tu cumpleaños, la vulgar forma de cruzar las piernas, tu íntima conexión con lo sobrenatural, tu canción favorita, tu perfume en mi solapa. Odio tus deudas, tus causas perdidas, tu miedo al frío, tu paréntesis a la hora de la merienda, las promesas que no cumples. Odio tu puntualidad a destiempo, tu responsabilidad de llevar los zapatos limpios, tu taza de café, tu dolor de muelas, tu felicidad, tu informe con adjetivos, tu grasa abdominal en tiempos de hambruna. Odio tus culpas, tus llegadas ausentes, tus viajes sin regreso, tu crisis, tu precipitación a las disculpas, tu fe y optimismo en este país que nadie ama ni vuelve. Odio tu manía, tu llanto acumulado, tu falsa modestia... Odio todo lo que sos. Odio todo lo que soy. Pero, sobre todo, odio tus reproches en tercera persona.

Un regalo para ser feliz






Carta para Valeria,
 y para las mujeres que fueron, son y serán.
  • Jamás te compares con otra mujer, porque siempre saldrás perdiendo. Tampoco te humilles ante los talentos de otras mujeres, ni te digas que jamás podrías hacer lo que ellas hacen. Los talentos, la belleza y las habilidades de otras mujeres son únicas y tú también tienes las propias y son incomparables.
  • Arréglate para sentirte bien, para amarte y no para causar inquietud en los hombres.
  • Por ennumerar al azar: Tú no planificas una clase, no haces contabilidad, ni mucho menos diseñas un plan de trabajo  para complacer a los demás. Todas esas cosas las haces porque te gustan a ti y porque al final de  la jornada te autorealizas.
  • No te sientas culpable por no lavar los trastos, ni ser la mejor mamá o la mejor ama de casa. Tienes otras prioridades, entre ellas vivir. Nadie es perfecto. Sos humana y los humanos cometemos errores y tenemos cosas más importantes que lavar trastos y arreglar el desorden de otros.
  • Lo que hagas es asunto tuyo. Nadie tiene el derecho de elegir tu peinado, tu perfume, tu vestido… Nadie tiene derecho de juzgarte por la cantidad de amantes que han entrado a tu cama o con quien almuerzas de vez en cuando.
  • Vivir sola no es un pecado. Ni el mundo se acaba  si no te decides por tener un hijo. Sabes bien que los hijos son una responsabilidad suprema y que para criarlos necesitas que las cosas estén bien. Sabes que no se trata de una mascota o de un escudo. No traerás al mundo a otro ser para que sufra la decadencia de una sociedad y eso es ser valiente e inteligente.
  • Llorar y enojarte no te va bien. Pero algunas veces hay que hacerlo por limpieza emocional. Llora todo lo que puedas. Grítale a tu almohada, si es necesario. Pero luego piensa en la solución y salí a la calle o compartí un café para despejar tu mente.
  • Dedícate un tiempo para ti solita, para hacer lo que más te gusta. Desde ir al salón de belleza, hacer manualidades, algún deporte, dormir, ir al cine, reunirte con tus amigas, hasta ir a clases de yoga, pintura o escribir en tu diario. Tú mereces ese tiempo para construirte.
  • Sé clara, precisa y directa cuando quieras algo, pero respeta los sentimientos de los demás.
  • Nunca dejes de pensar en la niña que fuiste, ni en tu estirpe y tu experiencia. Todo lo que eres, bueno o malo, es producto de tu pasado.
  • Aprende todos los días algo nuevo y conoce a nuevas personas. Si no lo sabes algo, pregunta y escucha. Aprende de todos, desde la señora del mercado hasta de una dama de la realeza.
  • Siempre mira de frente, sostén la mirada, mantente erguida, camina sin arrastrar los pasos, usa tu mejor sonrisa.
  • No te quejes de tu vida y tu trabajo, piensa que este día será estupendo y que el sol brilla para ti.  
  • No permitas que alguien te trate con inferioridad o te subestime. Pero tampoco fanfarronees o discutas. Demúestrale con hechos lo que eres capaz de hacer. 
  • Si quieres algo, esfúerzate para búscarlo. Si te harta y te hiere, déjalo.
  • No andes con rodeos. Ataca de frente. Ve a la raíz de los hechos. Busca la verdad.
  • Todos hablan del recato, la molestia y la humildad. Esas palabras son subjetivas. Lo único que te pido es que seas auténtica.
  • Y no lo olvides, la fuente de la juventud es ser feliz.

Volver al inicio Volver arriba Krisma y su infierno de imágenes. Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.