Los Simpsons

Para los amantes de los dibujos animados, incluida yo, encontré dos vídeos sensacionales.






Via: Videosenlared.com

Hablando de Hamburguesas

Esta es la forma correcta de comer una hamburguesa triple carne. Además se debe tener la costumbre de hacerlo como serpiente. Me encanta el final.



Via: Videosenlared.com

Y ya si quieren ver algo más sensual para comer una hamburguesa mientras les lavan el carro, les regalo a Paris Hilton. Ese traje de baño ya se lo había visto en su reality. Lo uso para bañar a un niño en la bañera. El bebé de dos años le jugó una mala pasada.



Como perros y gatos

--Adivina quién soy.
--¿Patitas?... ummm... ¿Mimi?... ¿Cornelio?...

Poesía felina

***
Contigo presiento la furia del mar
el libro de calladas quejas
y la espera equivocada

Amor
también los gatos tienen miedo.


Poema incluido en el poemario
"Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas",
publicado por la editorial La Garúa de
Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 2006.

Micro-cosas

I- Pelea de perros
Boris, mi perro chow chow, tuvo un pelea callejera. Tal y como dicen las evidencias lo atacó un perro grande. El sospechoso es el perro del vecino. Natasha andaba furiosa. Creo que ella le dió una paliza al perro abusivo que para qué les cuento. Pero Boris no salió ileso del ataque. La mordida fue horrible. Eso le pasa por andar de novio y tratando de conquistar a la perra de la vecina (que por cierto es nuestra casera). La perra (marca aguacatera) tiene especial simpatía por Boris y lo venía a visitar. Natasha consentía el noviazgo. Incluso se permitió darle clases de apareamiento a Boris que es un bobo en estos asuntos. Lo anduvo cuidando y lo protegía de cualquier otro ataque. Era imposible protegerlo. Tratamos de que no saliera herido a buscar a su prometida, más el llamado canino del instinto de preservación de la especie es muy fuerte. Ya no aguantamos más. Y no tuvimos otra opción que permitirle salir con la condición de que se cuidara la herida que hasta ese momento se miraba normal. Cuando regresó supimos que era grave. Natasha nos lo decía con insistencia. Y tenía razón.
La herida, como ya dije, era horrible. El perro le clavo los cuatro colmillos en el la cabeza, arribita del ojo. Le rasgó la piel y parte del músculo. Creímos que no era nada serio. Pero nos preocupó. Sobre todo por el constante lagrimeo del ojo derecho. Como al tercer día llamamos al veterinario. Casi vino de emergencia. Y sí, era grave. Lo sedaron y lo cosieron. Punto tras punto yo seguía el procedimiento. La sala de operaciones improvisada fue el jardín. Lo cubrimos con una manta y lo dejamos descansar. Cuando despertó estaba muy mareado. No sabía muy bien porque estaba adentro de la casa, ni porque sentía tanto frío. Se notaba preocupado por no poder mover sus cuatro patas. Ahora está muy tranquilo al lado mío. Su novia se fugó con otro y creo que se siente deprimido. Natasha lo consuela desde lejos. Le dijimos que no se le acercara para lamerlo. Nos ha hecho caso. Es una perra tan educada y bella, pero tiene su lado oscuro con respecto a la defensa de la casa. Fue entrenada por Eduardo que se fue a México hace más de dos años y nunca conoció a Boris. Otra cosa sería si él estuviera aquí. Yo no sé de entrenamiento canino y Rafael se la pasa trabajando. Por lo tanto le tocó a Natasha. No es lo mismo, pero se las arregla bien. Boris apenas tiene un año, es un bebé en los asuntos del romance.
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II- Valeria: cajas y juguetes preferidos
Los niños siempre se encariñan con cualquier cosa que parezca interesante, divertida, suave y de colores vivos. A mi hija le encantan las cajas de cartón. Las ocupa para diversas cosas:
1. Guardar los juguetes.
2. Ocuparlo de transporte para los juguetes.
3. Convertirlo en un carruje, avión, carro o tren para transportarse ella misma.
4. Columpio.
5. Cama provisional.
6. Cuna para juguetes.
7. Sillón para ver algún programa interesante de dibujos animados en el Televisor.
8. Escondite secreto.
9. Disfraz.
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Generalmente los padres no nos damos cuenta que los juguetes preferidos de nuestros hijos son aquellos tan insignificantes y sencillos. Y nos esmeramos por comprar algún juguete caro, que a veces nos cuesta un ojo de la cara, para que al final el niño juegue con el papel de envoltura o con la caja de cartón, y olvide por completo el juguete que le compramos. Esos juguetes que a nosotros nos gustan, que nos dan status frente a los demás o que a los propios status frente a sus iguales. Pero los niños son niños. Y debemos respetar sus gustos y sus deseos.
Valeria tiene un buen número de juguetes, pero sus favoitos son los peluches que le han regalado diferentes personas.
  • El Tigger que le mandó su hermana desde México. Un Tigger de tamaño mediano que lleva a todas partes e incluso duerme con él.
  • Un perro rojo que lo bautizamos como ROJO. Se lo regalaron antes de que naciera. La persona que se nos lo entregó fue... perdón no puedo decir su nombre, por aquello que se enojan si la mencionan. Lo que puedo decir es que fue amiga de nuestra casa y después se declaro nuestra enemiga desde siempre. Ella sabe. ROJO es el preferido y Valeria le tiene un gran aprecio.
  • Otro Tigger, más pequeño. Se lo dió mi padre junto con un Winni Pooh. Ambos son de peluche y con hechura de titere.
  • Una muñeca linda y de trapo que ahora le falta un ojo. Le tengo prometido que la arreglaré en cuando encuentré un botón adecuado.

Por supuesto están las mantas. Tiene muchas y las ocupa para un sin fin de actividades. Las arrastra, las abraza, se envuelve con ella, arrulla a sus peluches y hasta se convierten en turbantes, vestidos y capas.

Hoy fue su papá al super. Siempre vamos juntos, pero hoy me dolía todo. Entre las cosas que su papá traía Valeria encontró una caja de plástico. Mediana, cuadrada y perfecta para lo que buscaba. Enloqueció. No la quería soltar. Quería dormir con ella. La convencí de que no. Le dije que al día siguiente se la entregaba y se durmió enojada. Mañana preguntará por ella y yo tendré que darsela antes de que arme un berrinche. Valeria es Valeria y no olvida nada.

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III- Valeria y la hora de negociar el sueño

Entre las ocho y las nueve de la noche Valeria debe irse a dormir. Debemos hacer muchas estrategias para que consiga el sueño:
1. Bañarla. Nunca falla.
2. Vestirla, peinarla y aroparla bien.
3.Darle su vaso de leche tibia.
4. Llevar todos sus peluches a la cuna.
5. Cantarle.
6. Hacerle cosquillas.
7. Repetir la palabra del día. Lo mejor es leerle un cuento pero n0 entiende muy bien para qué, si todo el día nos ve leer o escribir. Entonces se aburre y se inquieta. No tiene paciencia en escuchar un cuento.
8.Dejarla acostada. A veces me quedo con ella. Sin embargo, cuando se pone en el plan de no querer dormir me retiro. La dejo haciendo berrinche. Hay que tener coraje para aguantar tantos gritos, pero después de cinco minutos de gritos diversos, se duerme. Hay que estar pendiente. Si se pasa gritando después de diez minutos, se chequea para ver si algo malo le pasa.
9. Después de media hora de silencio, se debe entrar a su cuarto para verificar si se encuentra abrigada y con los calcetines puestos. Y fin. Hasta el día siguiente que se despierta cerca de las nueve o diez de la mañana. Eso depende del cansancio y de la siesta que hace en la tarde.
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IV-Bitácora del Navegante.

El Capitán Jen Dull, partió en una misión para recoger muestras del aire de Krisma. Yo, la Teniente Grom, me he quedado en la nave tratando de hacer un diagnóstico del estado de Krisma. He hecho un estudio extenso de la sangre. Persiste el alto porcentaje de químicos mortiferos. Krisma está en un estado aún inhabitable. Pero hay avances: las papilas gustativas ya rechazan el sabor del filtro del cigarro. El órgano del gusto le manda señales al cerebro de que es amargo y de nada nutritivo. Sigue la misma cantidad de cigarros consumidos: entre 5 y 8 al día. Creemos que la reducción actual de cigarros consumidos ha provocado una baja defensa del cuerpo. Krisma sufre de dolores de garganta, pecho, espalda, vientre y piernas. A eso le sumanos sus dolores mestruales y sus mal humor (que se presentan cada 4 ó 5 horas de abstenencia). Su organismo empieza a pedir mucha agua, fruta y productos del mar. El sueño es estable. Durante el día trata de estar activa y trata de no pensar en probar una bocanada de humo.
Esperamos que las muestras que el Capitán Dull recoja muestren otros cambios. Por el momento no se ve mayor avance.
Cambio y fuera.

Poema que hace dudar

Inicié mi cacería de objetos felinos para adornar este blog y entré a www.milgatos.com . Encontré algo extraordinario: un poema de Federico García Lorca para los gatos! La verdad es que dudo mucho de que sea de García Lorca. Lo transcribí tal y como está en la página web. ¿Será de Federico? ¿Por qué encontrar un tesoro inédito hasta 1986? Y si es una canción, ¿por qué ese corte de verso? ¿Quién encontró el texto? Es raro. Como ejercicio está algo creíble, como intento de un poema hermoso que nunca llegó a cuajar tal vez... No sé, yo no me la creo del todo. Pero juzgue usted.

"Canción novísima de los gatos"

Mefistófeles casero
está tumbado al sol.
Es un gato elegante con gesto de león,
bien educado y bueno,
si bien algo burlón.
Es muy músico; entiende
a Debussy, más no
le gusta Beethoven.
Mi gato paseó
de noche en el teclado,
¡Oh, que satisfacciónde su alma! Debussy
fue un gato filarmónico en su vida anterior.
Este genial francés comprendió la belleza
del acorde gatuno sobre el teclado. Son
acordes modernos de agua turbia de sombra
(yo gato lo entiendo).
Irritan al burgués: ¡Admirable misión!
Francia admira a los gatos. Verlaine fue casi un gato
feo y semicatólico, huraño y juguetón,
que mayaba celeste a una luna invisible,
lamido (?) por las moscas y quemado de alcohol.
Francia quiere a los gatos como España al torero.
Como Rusia a la noche, como China al dragón.
El gato es inquietante, no es de este mundo. Tiene
el enorme prestigio de haber sido ya Dios.
¿Habéis notado cuando nos mira soñoliento?
Parece que nos dice: la vida es sucesión
de ritmos sexuales. Sexo tiene la luz,
sexo tiene la estrella, sexo tiene la flor.
Y mira derramando su alma verde en la sombra.
Nosotros vemos todos detrás al gran cabrón.
Su espíritu es andrógino de sexos ya marchitos,
languidez femenina y vibrar de varón,
un espíritu raro de inocencia y lujuria,
vejez y juventud casadas con amor.
Son Felipes segundos dogmáticos y altivos,
odian por fiel al perro, por servil al ratón,
admiten las caricias con gesto distinguido
y nos miran con aire sereno y superior.
Me parecen maestros de alta melancolía,
podrían curar tristezas de civilización.
La energía moderna, el tanque y el biplano
avivan en las almas el antiguo dolor.
La vida a cada paso refina las tristezas,l
as almas cristalizan y la verdad voló,
un grano de amargura se entierra y da su espiga.
Saben esto los gatos mas bien que el sembrador.
Tienen algo de búhos y de toscas serpientes,
debieron tener alas cuando su creación.
Y hablaran de seguro con aquellos engendros
satánicos que Antonio desde su cueva vio.
Un gato enfurecido es casi Schopenhauer.
Cascarrabias horrible con cara de bribón,
pero siempre los gatos están bien educados
y se dedican graves a tumbarse en el sol.
El hombre es despreciable (dicen ellos), la muerte
llega tarde o temprano ¡Gocemos del calor!
Este gran gato mío arzobispal y bello
se duerme con la nana sepulcral del reloj.
¡Que le importan los senos (?) del negro Eclesiastés,
ni los sabios consejos del viejo Salomon?
Duerme tu, gato mío, como un dios perezoso,
mientras que yo suspiro por algo que voló.
El bello Pecopian (?) se sonríe en mi espejo,
de calavera tiene su sonrisa expresión.
Duerme tu santamente mientras toco el piano,
este monstruo con dientes de nieve y de carbón.
Y tú gato de rico, cumbre de la pereza,
entérate de que hay gatos vagabundos que son
mártires de los niños que a pedradas los matan
y mueren como Sócrates
dándoles su perdón.

Federico García Lorca (España, 1898 - 1936) Poeta y dramaturgo español. Selección: "Canción novísima de los gatos" que permaneció inédito hasta 1986, fecha en que fue encontrado.
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Comentando:
No soy experta en formas poéticas. Me gusta más la complejidad de la "Métrica libre". Otros lo llaman verso libre, pero ese término jamás me llega a convencer. Sé que una canción es una composición lírica a la manera italiana, dividida casi siempre en estancias largas, todas de igual número de versos endecasílabos y heptasílabos, menos la última, que es más breve. Eso es lo único que sé. No me pregunten cómo se hace, ni cómo se explica, ni cómo se cocina. Pero sé que lo anterior no es una canción.

La carrera contra el cigarro

Bitácora del Navegante.
Nuestra tripulación está en el sector desconocido a cien años luz de los anillos de Darqua.
La comandante Grom monitorea los fenómenos fisiológicos cambiantes de Krisma y los traduce a sentimientos, actitudes o estados de ánimos que se repiten cada cierto tiempo. El proceso voluntario por dejar de fumar a generado una cierta ansiedad en el sistema nervioso de Krisma, y por supuesto también afecta a esta tripulación. El bajo nivel de la nicotina en los organos del sistema respiratorio está en alarma general, produciendo un aumento de adrenalina. El temblor general del cuerpo, mareos, dolor de cabeza, resequedad de los labios, la baja tolerancia a los alimentos sólidos y el insistente deseo de probar un cigarro la han llevado a sentir un cansancio general en todo el cuerpo. Ayer se han contabilizado 5 cigarros consumidos en las siguientes horas:
10:00 am
12:00 m
3:30 pm
6:00 pm
9:00 pm
El sueño fue imposible de conseguir. Se calcula que se durmió menos de 5 horas. Hoy en la mañana, el paciente está en un delirio incontenible por aspirar un cigarro. La estrategia por eliminar los encendedores, cajetillas y ceniceros que siempre están en el escritorio, frente a la computadora ha sido un éxito. Krisma se levantó aproximadamente a las 6:00 am. Limpio la superficie terráquea de cualquier señal de colillas, ceniza y ceniceros. Preparó su desayuno de aves menudas y despertó a Valeria. Valeria es una especie de satélite auxiliar, en constante formación. El teniente Bartolo-Yam trata de explicar esa relación, al igual de comprender las diferentes constelaciones que se agrupan alrededor de Krisma. Por ejemplo, se ignora que efecto producen dos estrellas gemelas que bautizamos: Natasha Fatale y Boris Málosnoff. Suponemos que son los cuidadores de la entrada secreta de la cambiante atmósfera de Krisma. Nuestro sistema detectó que Krisma comparte la luz azul del sol con otro planeta más grande y extraño que no logramos identificar en nuestro mapa. Bartolo-Yam supone que puede ser el Planeta Oso Gris, pero no está seguro.
Nuestro equipo de investigadores sólo tiene el deber de mantenerse atentos a cualquier inestabilidad que Krisma sufra. Por el momento nosotros también sufrimos la atracción desequilibrante de su densidad molecular. Trataremos de acostumbrarnos y de seguir informando.
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Cambio y fuera.

101 días sin tabaco

Mi hábito de fumar es pésimo. He llegado a consumir varios cigarros en un día, sin decir que es seguro de que me he acabado un par de cajetillas diarias. No me acuerdo de donde adquirí esa costumbre. A mis padres nunca los he visto fumar o beber licor. Mi padre aborrece a los alcohólicos, creo que por el hecho de que mi abuelo murió alcoholizado sin importarle que era diabético. El hígado le estalló. Horrible. Mi abuelo materno sí fumaba. Recuerdo el olor a tabaco que se le impregnaba en la piel, en el cabello y en la ropa. Era un fuerte olor, porque fumaba puros. Los hermanos de mi madre también fumaban, pero no sé si todavía lo hacen. Tengo años de no visitarlos.
En la adolescencia me descubro fumando desde los 16. Me gustaban los mentolados y guardaba una cajetilla bajo mi cama. El hábito era solitario. Fumaba por aprendizaje.
Cuando entré a la universidad las cosas se volvieron un poco más libres. Mientras estudiaba tuve contacto con la "gente del medio cultural". Personas raras que se dedicaban a cualquier cosa. Gente de mentalidad medio bohemia y hasta medio alocada. Generalmente se vestían con ropa negra, o con colores sicodélicos, o usaban camisas de manta y sandalias de cuero. Y por supuesto, la mayoría, fumaba.
Pasé varios años con el humo llenando mi vida social. Cuando me embaracé ya no fume. O sea que sí pudo pasar sin un cigarro entre mis dedos, boca y pulmones. Después de que Valeria nació, el humo volvió a meterse en mi vida, y a inicios de este año el hábito se transformó en un vicio.
Desde ahora he decidido cambiar ese mal hábito. No lo hago por hacerle caso a los anuncios publicitarios, ni que me importe mucho mi salud que ya es lamentable por eso de la azúcar alta en la sangre que me heredó mi padre y con lo cual lucho constantemente. Lo hago porque quiero respirar aire limpio y porque no quiero depender de nada. Mucho me he cuidado para venir caer en un vicio tan común. Y si en la adolescencia lo adquirí, puedo con un poco de voluntad terminar con esa dependencia de humo y nicotina. Además es un vicio de mucha paciencia. Me he dado cuenta que fumar gasta energías, tiempo, dinero y neuronas. Y ya estuve bastante.
El Plan es simple. En los primeros 25 días, aproximadamente, pretendo reducir el consumo poco a poco. Y los sucesivos días trataré de abolirlo por completo. Sé que será una larga jornada, pero prometo ser fuerte.
Las medidas que tomo serán sencillas:
1. Eliminar los ceniceros, encendedores y cajetillas que se encuentren enfrente de mí y que me recuerden que no he fumado.
2. Rafael ha prometido no fumar en frente de mí. O por menos lo intentará.
3. Tener a mano un chicle o algo de comer que sea liviano para eliminar el ataque de ansiedad.
4. Comer postre después de la comida, en vez de merendarme un cigarro.
5. Tener algo en la mano. Una pelota plástica, un lápiz o cualquier cosa, para distraerme.
6. Llevar una bitácora en este blog con el objetivo de comentar los avances, las tentaciones, las caídas y los triunfos.

No pierdo nada en intentarlo. Y desde hoy le digo: ¡Adiós cigarro! Te veré de lejos nada más. Te veré en algunos labios que te besan con necesidad recurrente, en algunos dedos que tiemblan si te alejas, en algún cenicero que te cante un final de ceniza.

Poemas traducidos al catalán de una "poetessa salvadorenca"

En España, Barcelona.

Teresa Andrade, Lauri García Dueñas y yo (tres guanacas) traducidas al catalán en la sección Panamericanas de la revista Libre de tigre de Barcelona que está aquí. También encontraran los poemas traducidos de Denise Phé Funchal, de Guatemala.
El poeta Joan Navarro se encargó de escribir su petición a mi correo personal. Le mandé mis poemas y él mismo los tradujo. Joan Navarro me trató muy profesional, responsable y respetuoso conmigo. La propuesta me pareció interesante. Sobre todo por ver mis poemas traducidos al catalán. Fue una experiencia encantadora verlos publicados y traducidos. Sentí tanta emoción. Los compartó con ustedes. Que sean, pues, mis poemas, y de las demás, el vínculo que sobrepase las barreras de las lenguas hermanas.

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Krisma Mancía

[San Salvador, El Salvador, 1980. Professora llicenciada en Lletres per la Universitat de El Salvador (UES). Va pertànyer al Taller de Talentos de la Casa del Escritor. Ha publicat La era del llanto a la Colección Nueva Palabra editada per la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), CONCULTURA, San Salvador, 2004. Guanyadora del I Premi Jove La Garúa, de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 2006, amb el recull de poemes Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas. Ha publicat a diverses revistes i periòdics culturals. Els seus treballs han estat representats en dansa pel Grupo de Danza Contemporánea de El Salvador.]


San Salvador, El Salvador, 1980. Profesora, egresada de la Universidad de El Salvador (UES) Perteneció al Taller de Talentos de la Casa del Escritor. Ha publicado La era del llanto en la Colección Nueva Palabra editada por la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), CONCULTURA, San Salvado, 2004. Ganadora del I Premio Joven La Garúa de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 2006, con el poemario Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas. Ha publicado en diversas revistas y periódicos culturales. Sus trabajos han sido representados en danza por el Grupo de Danza Contemporánea de El Salvador.

De las cosas pequeñas
[De les coses petites]

Llega diciembre
[Arriba desembre]


De las cosas pequeñas estas poseída
de los universos mínimos
donde cabe la pata de una cucaracha
de esas cosas chiquitas
como la cajita de Pandora
que ahora guarda margaritas deshojadas.

Estás hecha a la medida de los insectos
hecha para la palabra infantil expresada en diminutivo:
sos sillita
sonrisa
amapola seca
sos el llanto quedito que huele a presentimiento.

Te escondes en el tamaño engañoso de las estrellas
bajo una concha de mar
o bajo el derecho ciudadano de las hormigas
o bajo el cerebro febril de la seda.

[de Viaje al imperio de las ventanas cerradas]


ΠΑ

[De les coses petites estàs posseïda
dels universos mínims
on cap la pota d’una panerola
d’aquestes coses petites
com la caixeta de Pandora
que ara guarda margalides desfullades.

Estàs feta a la mesura dels insectes
feta per a la paraula infantil expressada en diminutiu:
ets cadireta
somriure
rosella seca
ets el plany baixet que fa olor a pressentiment.

T’amagues en la grandària enganyosa de les estrelles
sota una petxina de mar
o sota el dret ciutadà de les formigues
o sota el cervell febril de la seda.

[de Viaje al imperio de las ventanas cerradas]


ΠΑ

Llega diciembre con su larga cola de vejez
y tu fe y tu inocencia y tu sencillez
flotan en las vestiduras del viento.
Esta vez el techo de la casa no soportó el peso de tus sueños
porque dejaste de cortar las estrellas
que se anclan en lo más alto de la montaña
y dejaste que la rosa del mar ya no existiera para ti
sólo la inmensidad ilimitada de una tarjeta de banco
ahora no existe el duende de tu voz
ni la niña de trapo en la esquina de tu infancia
sólo un universo de uñas que rasga la mejilla del cielo
y perros ciegos
que aprenden a dar la pata y a no morder los muebles.

En tu imperio nadie confiesa que se han devorado la tierra
que hay un odio constante contra la piel
y que por eso hubo un genocidio ambicioso de gatos negros
con los que se fabricaron lámparas nocturnas.

Si alguien rompe los cables de electricidad
hoy
se apaga la vida
se acaba el juego de la golondrina
y ya no dirás todos los días: “Espejito, espejito, dime quién soy”.



ΠΑ

Arriba desembre amb la seua llarga cua de vellesa
i la teua fe i la teua innocència i la teua senzillesa
suren en les vestidures del vent.
Aquesta vegada el sostre de la casa no va suportar el pes dels teus somnis
perquè vas deixar de tallar les estrelles
que s’ancoren al cim de la muntanya
i vas deixar que la rosa de la mar ja no existís per a tu
sols la immensitat il·limitada en un targeta de crèdit
ara no existeix l’encís de la teua veu
ni la nina de drap al cantó de la teua infància
sols un univers d’ungles que esquinça la galta del cel
i gossos cecs
que aprenen a donar la pota i a no mossegar els mobles.

En el teu imperi ningú no confessa que s’han empassat la terra
que hi ha un odi constant contra la pell
i que per això va haver un genocidi ambiciós de gats negres
amb les quals es van fabricar fanals.

Si algú trenca els cables elèctrics
avui
s’apaga la vida
s’acaba el joc de l’oronella
i ja no diràs cada dia: “Espillet, espillet, digues-me qui sóc”.


[de Viaje al imperio de las ventanas cerradas]

[Traducció de Joan Navarro]

Recuerdos de Buenos Aires

Abraham Daura, quien recitó pasajes de la obra infantil

de Claudia Lars en el espacio de la Dirección General

de Educación y Cultura de Argentina.





Entrada principal a la Feria del Libro.


Stand de La Republica de El Salvador en la
XXXII Feria Internacional del Libro, Buenos Aires.



Nuevas amigas: Wendy y Paola Quintanilla.

El Embajador Guillermo Rubio Funes me acompañó

en la mesa e introdujo la conferencia titulada
"La poesía Posguerra en El Salvador".







Intercambio con el publico.


Cena. Después de la conferencia, una rica

cena al estilo argentino. Pedí un arroz con calamares.
Me acompañan Carmen Rivas (Consúl) y Mauricio Hérnandez.




Krisma de turista en Palermo, Buenos Aires.





En La Boca.


Jorge Basilago, periodista. Gran amigo y guía.

Los gatos de Buenos Aires


La mayoría de los argentinos adoran a los animales. Uno de los animales más preferidos son los gatos. Estos lindos ejemplares son parte del panorama argentino. Como lo son sus estatuas, su tango, su gastronomía, su gente, su historia.
En mi viaje a Buenos Aires capté la imagen de los gatos que se dejaron acariciar por mi cámara de turista. Yo, como buena curiosa, entrevisté a estos felinos con una caricia, y, ellos me respondieron con la belleza silenciosa de sus ojos.

--Perdone, sr. Gato, ¿Conoce Ud. la entrada de este cementerio?-- le dijo Paola a un gato pinto que circulaba por la zona.

--Y sií... dejame pensar...tengo mala memoria, viste. Sino no fuera por mis bigotes perdería la dirección de mi casa. Pero yo te llevo, piba. Allí vive mi prima Sofía, ¿sabías?-- dijo con voz de cantante nocturno. Nosotras lo seguimos.

Paola conocía bien donde estaba la entrada, pero no resistimos la tentación de conversar con un gato tan elegante. En todo el camino no hablaba más que de su prima Sofía, y al llegar al cementerio nos la presentó. La prima Sofía era una gata de colección. Yo le pedí que posara para mí, pero ella no se dejo tomar fotografías. Me dijo que ya había dejado ese vicio desde que supo que se volvía transparente ante una cámara. Tenía razón. En las fotos que le tomé a escondidas no sale su belleza de mármol. Excepto una huellita de rocío al pie de una cripta. Guardo la imágen en una cajita de terciopelo. Como un obsequio que me ha entregado una reina de Egipto.


En el Cementerio de La Recoleta me encontré al custodio de una tumba. Cuatro patitas sobre un cristal. Ligeramente pensativo ante mis interrogantes. Me dijo algo que no logro entender: "Sólo las estatuas y yo, sabemos el invierno eterno de estas tumbas".



El gato de Nico. Hermoso, simplemente hermoso. Me pidió que su nombre quedara en el anonimato, por eso del pudor felino. Fuímos compañeros de casa por una semana. Me aceptó desde el principio. Compartimos la misma maña de apreciar a un buen amigo. Por su culpa felina enloquecí por los ñoquis. Lo extraño mucho.


Gato descansando en una banca. Cementerio de La Recolecta.No quizó dar entrevistas. Dijo que el ocaso le producía sueño. Nos despedimos con un bostezo. Yo también estaba cansada. Pero de tanto absorber el perfumen delicado de las flores que inundaban la tumba de una dama dormida entre sollozos y rezos. La llamaban Evita. El gato se durmió, y yo me fuí con una sensación de paz.


Gato enamorado del zoológico. Lo encontré cerca de la jaula de los pájaros. Tenía un aspecto casual. Se perdía entre las rejas y era dificíl de tomar la imágen fiel de su pasión. Un cuidador del zoológico me dijo que ese gato estaba enamorado de la hija menor de una pareja de tigres. La tigrilla era un amor escurridizo e imposible, pero sospechaba de que ellos tenían encuentros furtivos. "Con el amor felino no se puede. Es más intenso que la muerte", me aseguró el cuidador.



Gatos famosos en el tejado. Una pareja de gatos ensayaban una pieza de tango en el techo de un edificio. Me confundieron con un paparazzi del programa "Gatos Famosos". Yo estaba en el otro edificio. Observando, nada más. Era la pareja de gatos más famosa del Barrio Boedo, y dicen que estaban de incognito. Pero alguien los vio entrar al edificio con gafas y bufandas, asegurando que querían privacidad. Ignoraron mi curiocidad, como buenos artistas, y se dedicaron a abrazarse. Me sonrojé. Recordé que a cientos de kilómetros de distancia me esperaba mi pareja.


*

"Quien a los gatos ama, bella mujer tendrá." Proverbio medieval

Con daños a terceros

Hay un límite en las relaciones sociales. Si ese límite se rompe, se desequilibra la humanidad. Una sociedad espera estabilidad, paz y bienestar para todos los individuos que la conforman, sean comunistas, democráticos y de otras corrientes de pensamiento. Sin embargo, dentro de esa sociedad ideal que todos esperamos alcanzar, siempre hay grupos que no están conformes con su estado actual y se sienten frustrados por el cierre de oportunidades, que ellos mismos propician.
Entonces surgen pequeñas guerras de rivalidades, y abusan de su derecho de libre expresión al actuar en contra de lo que ellos creen sus enemigos. Ven fantasmas donde no los hay. Les temen a los cambios y a las nuevas propuestas. Se sienten ofendidos por los avances que se realizan en pro del bienestar social. Esas pequeñas estructuras de inconformidad pueden llegar a convertirse en desafortunados finales.
El Salvador no es la excepción. En un país que ha pasado por infinidades de violaciones, ultrajes, levantamientos de masas en contra de regimenes autoritarios y cerrados, pasando por la guerra sangrienta de los años ochenta y llegando por fin a los Acuerdos de Paz. Y los Acuerdos de Paz no son más que el resultado de constantes diálogos para hacer valer los derechos de los ciudadanos, hacer justicia, abrir oportunidades para las diferentes clases sociales --sobre todo la clase baja-- y reconstruir los daños.
Vivimos en una sociedad donde se ha cumplido la mayor parte de esos acuerdos, y lo que falta es trabajo individual, que se debe compartir. Somos libres de pensar, expresar y actuar hasta donde deseemos, siempre que no dañemos a segundas o terceras personas. Existe una infinidad de oportunidades para superar nuestras inconformidades. Tenemos el derecho de ser individuos pensantes y capaces de reconstruir nuestro país por medio del diálogo con aquéllos que son diferentes a nosotros. Sin embargo, esa posibilidad de diálogo se ve frustrada por aquéllos sin propuestas originales de trabajo, aquéllos que no han aprovechado las oportunidades que se les ha puesto en las narices y las desprecian porque son retos personales, y porque deben trabajar para lograrlo; aquéllos que quieren cambiar su entorno a base de reproches, insultos y violencia, sin dar nada a cambio.
Viene al caso lo anterior por los comentarios que ciertas personas han sostenido en este blog personal. Ultrajes que directa e indirectamente han vertido sobre el trabajo de mi persona, de mi familia y mis amigos. Gente sin escrúpulos, movida por la incapacidad de un dialogo cortés y educado, que ha violado el sagrado derecho de la libre expresión. Piensan que tratándonos así nos van a paralizar en nuestros proyectos de vida. En esos comentarios no sólo me atacan a mí, sino también lo que más quiero: mi familia y mis amigos. Y eso no lo voy a permitir. Mi blog es personal, mío, solamente mío. Pongo en él lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Éste es un blog que habla de mí y de la gente que quiero. Este es un blog donde se esperan sugerencias y comentarios constructivos. Es un lugar accesible para aquellos que quieren conocer mi trabajo y tener la oportunidad de que nos acerquemos.
No me voy a detener a contestar semejantes insultos. Insultos que caen en la vulgaridad y en la locura. Lo que tengan algún reproche contra mi, que me lo digan en persona, que lo digan en mi cara, de frente y sin rodeos. Yo con gusto les responderé y trataré de encontrar un punto neutro para solucionar nuestras diferencias. Las cosas se solucionan hablando. No escondiéndose en un anonimato que no les calza bien. Para hablar también se debe tener educación y cultura, mucho más cuando se trata de cualquier asunto artístico de índole individual o colectiva.
Por tal razón, de ahora en adelante, este blog se administrará por medio de un moderador que filtrará todos los comentarios. Los comentarios aprobados que se publicaran serán aquéllos que no contengan insultos. Serán bienvenidas las observaciones, sugerencias, propuestas, incluso desaprobaciones, que enriquezcan el contenido de este blog. Mil disculpas a los visitantes que frecuentan este pequeño lugar. Mil disculpas a los amigos ofendidos por estas personas desequilibradas que tratan de perturbar nuestra paz individual, nuestro trabajo y nuestra vida. Bienvenidos a este pequeño Infierno de Imágenes. Un espacio hecho con cariño y respeto. Hecho para la gente que toca la puerta con cortesía y educación. Un lugar donde podemos conocernos, reconocernos y compartir.
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Nota de agradecimiento: A los amigos que me enviaron su apoyo por medio de llamadas telefónicas, mail, mensajes en el MNS y anónimos, gracias de corazón.

Poesía felina


Cada quien duerme detrás de su piel.

A los románticos,
que no entienden un poema de amor.


Al fondo del centro comercial
amenazo con extender mis alas
y saltar del sexto piso.
Una banana split al borde de la nostalgía
me obserba en el bostezo de una sorbetería.
A lo lejos el silencio calla ante los demás
como un reloj-espía en la mano del conspirador.
No, amor, no perseguí al conejo del reloj;
me pareció demasiado conocido para perseguirlo.
Sí, aún son mías las mañas de gatita:
almuerzo latas de sardinas con aceite vegetal,
y me limpio las orejas en las azoteas.
A veces me recuerdo de respirar,
pero casi siempre me limito a vivir
y cuando hay tiempo
pago contigo las cuentas
como un rito íntimo de todos los meses.
A veces hipoteco el corazón,
o lo vendo al demonio con intereses a largo plazo,
o lo llevo colgando dentro de mí
como un péndulo,
como un violín roto.
Y sé
que tras la ventana una terca mariposa negra espera su turno para entrar,
y que tú la engañas encendiendo una luz en el balcón de mi pecho.
Y no me preocupo,
total
el césped se cortará cuando el verde no se soporte más,
las frutas reventarán de sabor hasta el cansancio
y los gatos serán los culpables de mi mal humor
porque estimularán mis celos y mi deseo homicida.
Por eso
cada quién duerme detrás de su piel
y se resguarda tras la trinchera de los abrazos.
Por eso
en las noches los duendes cantan
y levantan las sábanas y nos hacen reír.
Y sé
que no sentiremos los años, amor,
simplemente fluirán los días
y de repente
una cana,
una arruga,
un hijo que se muere,
un árbol que se seca
y tal vez
al final de este viaje,
al final de este vacío,
al final de este túnel
una mano me espere
o la mano somos nosotros.

Poema incluido en el poemario
"La era del llanto".
Publicado por la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI)
en la Colección nuevapalabra,
El Salvador, 2004.
*
“Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato…. Será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo.” TEOFILO GAUTIER.

En honor a la ardua tarea de querer ser gato (III)

***
Cuando se siembra un sauce
nada es suficiente para su alma verde
ni siquiera un profundo agujero
donde anidan las voces de la lluvia
voces que nos llaman desde el pericentro de la tierra
y que son tan insaciables y cristalinas
tan de piedra y fuego
que debemos cortar las raíces que nos crecen en los pies
para no ser arrastrados al Reino Mineral
como el gato que se convirtió en jade
por amar la fragancia dulce de una orquídea.
***


Poema incluido en el poemario
"Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas",
publicado por la editorial La Garúa
de Santa Coloma de Gramenet,
Barcelona, 2006
.
.
Nota: Le agradezco a Jacinta Escudos por su amor incondicional hacia los felinos. Amor que compartimos y homenajemos la fuerza, la belleza y el misterio que encierran cada uno de ellos. Demos gracias por ser parte de la vida de los gatos.
.
"Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre." Cita de Víctor Hugo (1802-1885)

En honor a la ardua tarea de querer ser gato (II)

***
Es una mañana de azucenas bailarinas
los gatos han desaparecido del Imperio
sin dejar rastro de sus cuatro huellas
ahora cada quien guarda en las manos fantasmas de seda.
***

Poema incluido en el poemario
"Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas",
publicado por la editorial La Garúa
de Santa Coloma de Gramenet,
Barcelona, 2006.

Respuesta directa a Manuel Carcache

Señor Manuel Carcache:

Por su poca hombría y su falta de conocimiento le informo directamente que yo no estoy dispuesta a rebajarme a contestarle a los insultos y/o comentarios que hace a mi persona. No sostengo conversaciones ilógicas con personas desequilibras mentalmente. Le recomiendo que consiga una cita con un sicólogo (o psicólogo por eso de las faltas de dedo que no le están permitidas a personas como yo, ¿verdad?. Pero sí a los músicos) para que le den un diagnóstico de su alma. Pero llegando el caso creo que ya es necesario "hacer una cita" con un siquiatra para ver si tiene un desajuste químico que le produce alucinaciones.

No olvide: "El respeto al derecho ajeno es la paz". Cita de Benito Juárez.

El día en que me expulsaron del colegio

No les tengo miedo a los hombres. Sobre todo si son misóginos. No le temo al qué dirán. Por eso me expulsaron el colegio. Ya estaba harta de un compañero que se la llevaba de machito e insultaba a cuanta mujer se le pusiera en frente. Lo que no se acordaba es que una mujer estaba en su grupo de tesis, y esa era yo. Ni que su madre era también mujer.
Un día estaba muy de malas. Acababa de pasar la peor cunjutivitis de mi hoja clínica. El tipo empezó a insultar a una de mis compañeras. La trataba bien feo, con adjetivos muy ofensivos en medio de la clase. No sé como me armé de valor y me levanté del último pupitre. Sí, del último pupitre. Me gustaba ese rincón. Podía leer a gusto mientras el profesor de Contaduría hablaba de cortes de cuentas. El caso es que me levanté, me alisé el uniforme y me dirigí hacia donde él estaba. Tercer pupitre, dos líneas a mi derecha. No dije nada. Sólo sonó un tremendo golpe en su cara. Una cachetada de antología. Le jalé el cabello y le torcí la cabeza hacia atrás. Le susurré algo parecido a una amenaza: "Si nos vuelves a insultar, todas te daremos lo mismo". Lo solté y le di la espalda. El tipo estaba sorprendido. Se quedó sin habla por la impresión. Mis compañeras aplaudieron. Él se pusó rojo de la cólera y sólo atinó a quejarse con la maestra que teníamos en turno. La maestra se echó a reír. Le dijo que se lo merecía y si él quería hacer una queja formal que se fuera a la subdirección. Se fue con su cachete rojo y su dignidad de hombre herido.
Estábamos en el mes de septiembre. El calor era insoportable en el aula, que albergaba a 40 alumnos. Era mi tercer año de bachillerato. Buenas notas y excelente conducta. Él era un patán y un flojo. Cada vez que me tocaba trabajar en la tesis me echaba todo el cargo: digitar, redactar y hasta encuadernar el trabajo. Rara vez proponía algo ingenioso y yo la tenía que apuntar en una libreta con signos de taquigrafía. El muy flojo ni siquiera aprendió a hacer los ganchos que se nos habían enseñado en el primer año. Era un tarado.
A los 20 minutos regresó con la subdirectora. Se notaba que él había llorado y que con resignación se había lavado la cara. Me di cuenta de que me había pasado de la raya. La subdirectora me dijo que debía disculparme en público. Él se sentó a esperar. Mis compañeras protestaron. Pero las maestras no querían que pasara a más. Tuve que darle las disculpas del caso, pero con un cierto tono de sarcasmo. No aguantó. Se levantó de nuevo. Tomó sus cosas. Cuadernos en mano y su bolso de mariquita. Y se fue. Pasó una hora y ya no había señales de que pasara a más. De pronto apareció el director. Dio un discurso acerca del respeto que teníamos que tener entre compañeros, y cuando terminó me llamó a solas. Yo temblaba de angustia. Si te llamaba el director era grave, muy grave. Me llevó a la oficina con mi bolsón. En la oficina estaba las subdirectoras. Una de ella era su hermana: gorda y maquillada con mal gusto. La otra era la que me hizo disculparme en público. Me pusieron las cartas sobre la mesa y discutían, en frente de mí, la posibilidad de expulsarme. Yo lloraba desconsoladamente. No por el hecho de que me arrepentía, sino por ira que me ardía en el cerebro y por la vergüenza que pasaría mi madre. No por la justicia que acaba de hacer, sino porque me mandaban a casa después de haber pasado una semana sin haber llegado a clase por culpa de la conjutivitis y yo ya no quería faltar más. Me dijeron que no sabían que hacer. Pero que era preferible que me fuera a descansar otros días más para que me sintiera mejor. ¿Por qué?, dije entre sollozos. Me contaron que el compañero que agredí se fue a su casa. Ahí le contó lo sucedido a su madre. La madre enfurecida se fue directamente hacia el director. Le expuso su queja con la amenaza de sacar a su hijo de la institución, y que la muchacha que había golpeado a su hijo debía recibir el castigo más fuerte: expulsarla. Las dos subdirectoras no querían. Le explicaron al director que el joven golpeado era un alumno problemático que le faltaba el respeto hasta a las maestras, y que yo era muy aplicada, y que no era justo. Nada ablandó al director. Ese día era jueves. Me dijo que me presentara el lunes. Me explicó que sólo era un día de expulsión y que lo hacía para tranquilizar a la madre del joven abusado (de unos 19 años de edad) por una niñita de 18 años cumplidos.
Salí del colegio. En la parada de buses no sabía que hacer. Dejé pasar varias unidades de transporte hasta que decidí subir a una. No me bajé en la parada que me llevaba a casa. Me pasé de largo y me fui lamer mis heridas a otra parte. En ese entonces yo era parte de un grupo de teatro de una institución que tenía como objetivo la prevención del SIDA. Era el Grupo Arquidiócesano contra el SIDA. Una ONG protegida por la iglesia. Entre sus labores de la prevención del SIDA, también ayudaban a los enfermos con medicinas y comida. Y no encontrando otro escondite más favorable, me fui a esconder allí. Llegué justo a tiempo para empacar alimentos. Conté, con lujo de detalles, lo que me había pasado a una de las instructoras: una monjita gringa, que además de ser médico era una buena consejera. Me entendió. Le supliqué quedarme hasta el mediodía y volver al día siguiente para ayudarla a repartir el alimento. Aceptó. Pero me dijo que reflexionara la posibilidad de contarle a mi madre. Le dije que no, que ella no haría nada, que mi madre no debía saberlo, pero que lo intentaría. No le dije a mi madre ni de chiste. Pero se lo dije a mi padre. Mi padre no dijo nada. Me dio permiso para que fuera a ayudar en lo que necesitaba el Grupo contra el SIDA. Raro en mi padre que es tan recto y tan quisquilloso. Creo que me entendió. Creo que le dio risa. Creo que distinguió lo justo y lo tomó con humor. Por ese detalle y por muchas cosas más se ganó mi amor incondicional.

En honor a la ardua tarea querer ser gato

El deseo del aroma


Bienaventurado el que calla y se pierde en la tormenta.
Bienaventurado el que se muere a tiempo y sólo espera
la luz de alguien que le amó.
Bienaventurado el que guarda con afecto el aliento intacto de los insectos,
pero deja su propio cuerpo para las aves corrompidas.
Pero yo
no conseguiré hallar el aroma de los dioses. Yo no sería bienaventurada.
No quiero que se me endurezca el alma
como un vaso de agua dejado en la mesa del comedor.
No quiero que el frío me recorra desde los pies hasta el cráneo
y que los ojos de los árboles cubran sin piedad
mi cuerpo.
Yo no quiero ser un árbol de ciudad, ni una sinfonía de estrellas
en el pecho de una muñeca.
Yo quiero ser un gato, señor.
Un gato que sabe amar mejor el tibio aliento de los cementerios.
Un gato pardo, gordo y de ojos humanos. Un gato
con todos sus atributos, incluso con el murmullo de los pájaros en la garganta.
Un gato que cante por las noches.
Un gato caprichoso que arañe con ternura.
Yo sería un gato triste. Un gato al fin.


Krisma Mancía

Las Otras Krismas



Dicen que existen varias personas que se parecen a uno. Por lo menos te encuentras siete caras parecidas. Busqué en Internet mi nombre, porque pensé que mi nombre era original ya que yo lo inventé. Yo nací con otro nombre y de repente me cansé de que hicieran chistes de él. Mi nombre de pila es algo complicado. Odiaba que lo pronunciaran mal y en mi labor de maestra consideré que era muy difícil para lo niños. Entonces ocupé mi segundo nombre "KRISNAYA", pero todo el mundo preguntaba de donde lo habían sacado mis padres. Tenía que contar una larga historia y aun así se burlaban. Por años sólo ocupé KRISMA. Uní la primera sílaba de mi nombre y la primera sílaba de mi primer apellido. Pero por causa que desconozco la gente me empezó a llamar KRISMA MANCÍA.
Lo interesante es que en Internet hay varias referencias a KRISMA. La primera, con la cual me divertí fue con el video del grupo KRISMA. Un grupo raro. Parece ser de música alternativa de los años ochenta. Parece que cantan en alemán y realmente me divertí al ver a la vocalista. Ese peinado me dio un ataqué de risa y el bailadito muy ochentero. El video esta grabado en 1980, año que nací. Ya varias veces me habían comentado que existía un grupo llamado así, pero nunca hice caso.
La segunda referencia fue una compañía de fotografía profesional que se dedicaba a tomar fotos a los perros terrier y otros perros de raza graciosa.
La tercera era una tienda de vídeo en EE.UU.
No busqué más. La risa me mataba.
Les dejo el vídeo sacado de YOU TUBE.

El bebé de mi hermana (segunda parte y con pleitos incluidos)

Me quedé en el frío que entraba en la ventana. Pues, bien. El caso es que me quedé con Adrián tres horas. Me aburría estar en ese lugar viendo como enfermeras y médicos entraban y salían con tanta urgencia disfrazada de serenidad. Llegaban e inundaban el paisaje con su ropa blanca. Se iban y quedaba la certeza de que volverían. A mí me faltaba un libro en las manos, hacer algo con los dedos. No tenía ni un lápiz, ni un papel cerca, ni mucho menos un teclado y una pantalla. La gente alrededor me parecía aburrida y demasiado cansada para entablar conversación que no fuera de sus hijos enfermos o de que el julanito de tal se marchaba mañana. Lo decían con un dejo de envidia y resignación. Hablaban de cosas que no me incumbían. Pensaba en mi hermana que se había llevado a Valeria. Conociendo a mi hija era posible que no quisiera caminar y que le tocara a mi hermana cargarla. Cargar a mi hija es el equivalente a cargar un saco de harina de 3o libras. Me preocupé. Mi hermana todavía tiene los puntos clásicos de un parto natural y realmente me preocupaba. A las cinco y media una enfermera grito el nombre completo de Adrián. Me acerqué al escritorio. Me dijeron que estaba mi "relevo" en la puerta principal. Bajé. Y allí estaban las dos. Quedamos con mi hermana en que llegaría a las seis de la tarde, pero de seguro no aguantó alejarse tanto tiempo de Adrián. Le informé aprisa los avances del último diagnóstico y me fuí.
Llegué cansada a casa. No tenía apetito a pesar de que Rafael había cocinado un rico y clásico picadillo de carne con garbanzos (incluso arroz con azafrán). Estaba tan triste que no quería hacer otra cosa más que sentarme a platicar con Rafael. Él suspendió el trabajo. Pero antes me enseñó el último post de Manuel Carcache. Me reí endiabladamente. No recuerdo haber hablado con él más que decirle un "Hola", "Mucho gusto" y "Adiós" (saludos de una persona educada, pues). Traté de recordar alguna conversación con él y realmente me es imposible verme hablando con él. Además no entiendo conversaciones de músicos, y en ese entonces me pareció que el señor que visitaba a mi esposo a altas horas de la noche era demasiado amargado y cascarrabias. Cuando llegaba lo saludaba, me quedaba unos minutos para como correspondía a la anfitriona y después me hartaba (o me cansaba) y me iba a dormir. Conocí su música y me gustó. Pero nunca me agradó su mal humor, sus quejas y su soledad. Me agrado que conociera a Nora Méndez. En ese entonces, hace más de cuatro años, nosotros apenas la conocíamos y como es de ley en mi familia la invitamos a nuestra casa. Era una casa hermosa. Grande. Pero con mucho ruido. Estábamos exactamente atrás de la Luna (un bar muy popular entre los artistas de toda clase) que todas las noches tenía música alta e infinidad de actividades. En frente de la casa se ubicaban comedores y bares. A un lado teníamos el Ministerio de Hacienda (Las tres torres) y al otro una Iglesia Evangélica. Era una mezcla de ruido que no dejaba vivir ni dormir. Sin embargo sobrevivimos. En esa casa, testigo fiel de lo ocurrido, se reunieron Manuel y Nora. Ella llegó temprano y él después. Ella llevó una botella de Ron de Caña y él llegó de sorpresa con su típica amargura. No recuerdo qué pasó en esa conversación. Yo andaba escribiendo "La Era del Llanto" y no atiné a observar mayor cosa. En realidad no me importó. Menos ahora.
Esa pareja nunca me han quitado el sueño y no lo hará. Sé donde estoy. Y sí, vivo en Los Planes. Alquilamos una quinta muy bonita, con vista a la ciudad, donde entran los pájaros por los ventanales, donde mis perros son felices y mi hija puede correr en las enormes habitaciones. Jamás soñé vivir así. Y sí, soy pequeña. Mido uno cuarenta y ocho. Soy feliz con mi pareja y desde que somos pareja no ha cruzado mi mente estar con otro. ¿Por qué? Porque me hace feliz en todos los aspectos. Me da mi lugar como mujer, como profesional, madre y escritora. Y como me respeta y me entiende, no hay problema. Yo no me meto en sus asuntos y siempre le consulto cosas en relación con las cuentas de la casa y la educación de la niña. Rara vez lee mis poemas. Rara vez. Se los tengo que dar ya terminados y siempre me sugiere corregir uno que otro error de sintaxis y allí mueren las observaciones.
El señor me acusa de querer entrar en su casa y de querer usurpar el puesto de la Mariposa Mujer. Me reí tanto que me dolió el estómago. De tener piel morena. También de eso me reí. El cuentecillo de la ENANITA TUN TUN fue divertido. Incluso que me llamara "PUTA MANCÍA".¡Qué triste que no me conozca bien! ¡Qué triste que se rebaje a esa altura, siendo él un hombre con una cultura tan alta y bella! Admiro su trabajo, pero que tenga en cuenta que sus comentarios acerca de alguien que no conoce lo hacen una persona común y triste que compone musiquita. No soy un genio de ojos claros ni una mujer complicada. Lo que tenga que decirme que me lo diga en mi cara, si tiene el valor que hasta ahora no ha tenido. Gente como él siempre hay, y no me voy a detener por sus comentarios.
¿Cola que patear? Yo no diría eso. Y allí sí, el señor nunca tuvo la llave ni jamás la tendrá. Que sea feliz con su Mariposa Mujer, se lo deseo con todo mi corazón, que siga gozando que para eso se escoge a la pareja ideal. Me agrada que diga lo que piensa. Pero dígalo claro y en persona, que para eso existen los nombres y las direcciones.
Lo que me quita el sueño es el bienestar de mi familia. Cada vez veo el asunto más gris en esa casa donde me crié. Mi padre tiene diabetes, mi madre posiblemente cáncer y mi hermana, pues es mi hermana. No dormí bien. A lo mucho cinco horas con un sueño incómodo: pesadilla recurrente donde miraba el bebé en la incubadora, la lámina escolar en el refrigerador. Tenía una ansiedad por el día siguiente. ¡Tenía que salir a la calle y llegar al hospital! Me levanté a las tres de la madrugada. Rafael aún trabajaba. Esperé que terminara. Un apapacho no me caía mal. A las cinco nos fuimos a dormir. Según yo: al menos una hora y después me alisto, dije. A las cinco y media mi hermana me estaba llamando por teléfono. "Vas a venir", dijo en voz de sonámbula. Le contesté que a las seis de la mañana salía y nos dependimos. Besé a Rafael mientras terminaba de conciliar el sueño y me fui con un par de libros para no dormirme en el hospital. Valeria se quedaba en casa. Se despertaría como a las diez de la mañana y Rafael la cuidaría. Abordé el primer transporte que vi. Una parada después me di cuenta que no llevaba la tarjeta para entrar al hospital. Me bajé del bus. Maldije mi olvido y regresé a casa con ayuda de un taxista que paró y me dio un aventón hasta la casa. El taxista ya lo conocía. Es el taxista de confianza de mi esposo. Lo trae y lo lleva a cualquier lugar por precios cómodos. Teniendo la tarjeta en mano llegué a las puertas del hospital. Le dije a la portera que venía a "relevar" y llamaron a mi hermana. Me dijo que le darían el alta a Adrián y que regresaba temprano. Me dio alivio. Subí al cuarto piso y me encontré con un bebé más sano. Comió mucho. Ya tenía un apetito mejor, y su organismo respondía positivamente. Me puse a leer. El bebé dormía bien. Me miraron feo las mujeres que estaban en las otras camas. Pero los médicos me miraban con cierto respeto. ¿Acaso no han visto a alguien leer? No me importó. De vez en cuando se me escapaba una risita por lo divertido de la narración, y de vez en cuando me interrumpían las enfermeras que chequeaban o bañaban a los niños. A las diez apareció mi hermana." ¿Qué te han dicho?", preguntó. Le respondí que estaba mejor y le sugerí que fuera con los médicos para ver si le daban el alta al bebé. Fue. Le dijeron que no. Que aun estaban esperando a que se "madurara" y respondiera mejor. Madurar. Otra vez. ¿Acaso los doctores no pueden decir otra cosa que no sea madurar? No sé. Tal vez "desarrollarse" o "progresar" o otra palabra que no se refiera a fruta verde. Bien. Listo el diagnóstico. Mi hermana se fue al Hospital de Zacamil para que le chequearan los puntos. Ella sospechaba que se habían roto. Y tiempo después supe que sí. La internaron y todo. Yo lo supe cuando iba saliendo del hospital con la seguridad de que iba a ella iba a regresar y que el bebé se quedaba otro día internado. A la salida estaba mi madre. La saludé con emoción para decirle que Adrián estaba mejor y entregarle la tarjeta para que entrara. Salí. Mi madre me recibió con reproches: "Y esa tarjeta. La tarjeta que están pidiendo es amarilla. ¿Por qué saliste? Ahora no podré entrar". Le expliqué que esa tarjeta verde era lo que me habían dado y que no me estuviera regañando, que no estaba de humor. Le di la tarjeta y le dije que mejor me iba y no le decía como estaba la situación del bebé. Se disculpó muy groseramente, y yo le dije lo que sabía hasta ese momento del bebé y de que mi hermana se había ido para que la revisaran. Me despedí bien grosera y desde lejos vi como ingresaba.En la parada del bus compré una tarjeta para estrenar mi nuevo celular y llamé a casa. Rafael me dijo que mi padre había llamado para decir que mi hermana la habían internado. "¿Qué puedo hacer?", dije con tanta preocupación que me angustié. Me fui al trabajo del esposo de mi hermana y le dije la situación. Él, tranquilamente, respondió que llamaría a su madre para "relevar" el turno de la noche. Listo. Me fui. Cuando llegué a casa. Recibí dos llamadas de mi padre. En la primera le dije que la madre del esposo de mi hermana se haría cargo. Estaba nervioso. No sabía que hacer. "Tranquilo. Escúchame y después hable", le dije para que me escuchara. Comprendió y se sintió más tranquilo de que se haya resuelto la situación. La segunda llamada fue de sorpresa. Me dijeron que al bebé le dieron el alta, que ya estaba en la casa. Por un momento me sentí feliz, pero me preocupa el cuidado de bebé y las condiciones en las que se encontraba mi madre y la casa. Le dije que yo lo cuidaba hasta que mi hermana se sintiera mejor, que yo tenía tiempo, condiciones y más paciencia. Pero mi madre se opuso. Dijo que no, que ellos se hacían cargo, que el lugar del bebé era su casa. Ok, llamé al papá del bebé. No sé como chingaos hice para conseguir el número del teléfono del trabajo de mi cuñado en una vieja guía telefónica que tenía a la mano. Hable. Estuvo de acuerdo que yo lo cuidara y que él se hacia cargo de exigir que me lo entregaran. Le dije que esperaría su llamada para ir a traer el niño. Al parecer mis padres no quisieron. Sobre todo mi madre que es terca y mal pensada. No llamaron y el resultado fue que la familia del cuñado llegó en la madrugada a llevarse el crío. Lo supe al mediodía de hoy. "Ya ves que mejor era que yo lo tuviera", le dije a mi madre que casi explotaba de cólera al otro lado del teléfono y me solicitó que me dijera lo que pasaba con mi hermana. No sabía nada, ni yo. Le colgué después de prometer que la llamaría si sabía algo. A las tres me llamó mi hermana. Ya estaba en la casa de su suegra. Enojada por la terquedad de mi madre y por tener al bebé con gente que no debía enterarse de nada. Le expliqué lo que había sucedido y le ofrecí mi ayuda de tener el bebé un par de días hasta que ella se recuperaba. Dijo que no. Que se sentía mejor. Ya no insistí. Ya no era mi obligación. Había cumplido mi deber de hija, de hermana y de tía. Lo demás va por cuenta de ellos. Lo que sí me alegra es que Adrián esta mejor, con su mamá respectiva y con su propia historia. ¡Larga vida a Adrián!

El bebé de mi hermana

"Nos fuimos a la casa de mis padres. El bebé de mi hermana está mal en el hospital. Dejé carne descongelada en la cocina. Tengo que ir. Es Urgente. Besos!
Krisma y Vale."
.
Dejé la nota sobre la computadora está mañana para que Rafael la encontrara y poderle contar apresuradamente la tragedia. Me alisté. Me fumé un cigarrillo y desperté a la Vale. Nos fuimos corriendo. El tráfico vehicular me pareció más lento que de costumbre. No sabía mucho de lo que ocurría. Padre sólo me dijo que era urgente que yo llegara. "Ven que tu sobrino está en el hospital. Necesito hacer muchas cosas y no puedo salir de la tienda". Le dije que salía en ese preciso momento. "Ya voy", dije y colgué. Cuando llegué mi padre estaba triste. Mi hermana peor, desvelada por la noche anterior. Mi madre no se encontraba, estaba en el hospital haciendo el turno para que mi hermana durmiera un rato. No conocía al sobrino. La última vez que lo vi estaba en la panza en calidad de piedra. No se movía y ya estaba en el noveno mes. A mi hermana le habían dicho que tenía un embarazo prolongado y los doctores le dijeron un mes más para que terminara de "madurar". Madurar. Bonita jerga la de los médicos. Mi modo que los bebés fueran manzanas o peras. Yo esperaba el parto para mañana que era el plazo que le dijeron. Pero se adelantó y nació el 1 de noviembre. Hablé un rato con mi padre. Nada interesante. Cosas de familia. Pero, como cosa siniestra me dijo que mi madre le estaba tocando cuidar al crío en el hospital justo después que ella estaba pasando un tratamiento para confirmar si tenía cáncer en el útero. ¡Cáncer! Casi me voy de espaldas. Eso era la noticia que no esperaba. "¡¡¡¡¿Qué le están haciendo qué?!!!! ¿Qué es un congelamiento de útero?", escapé a decir. Ahí va otra jerga médica que no logró entender. ¿Cómo es congelar un útero? En mi cabeza pasó la imagen de una lámina escolar que explicaba los órganos reproductores. Lo que sabía era que después del útero están los ovarios que son los reproductores de óvulos y que en el útero se comienza la vida. ¡Chispas! Mi conocimiento médico no va más allá que de lo que me explicaron en el colegio. Y me imaginé esa lámina escolar puesta en un refrigerador. Me dio frío. Después de eso no supe que decir o hacer. Si abrazar a mi padre o decir que todo iba a estar bien. Lo que hice fue cambiar de tema. Le dije que iba a ser todo lo que necesitaba: pagar cuentas en un banco y ver si en la tarde me dejaban entrar en el hospital para cambiar de turno. Me fui con mi hermana. En la entrada no me dejaron pasar. Tenía que tener un pase y debía pasar una persona. La portera puso cara de mala. Yo no hice ningún chiste. Le dije a mi hermana que pasara ella y que le dijera a mi madre que estaba allí. Entró. Esperé. Quince minutos después apareció. Me dio el pase y me dijo que subiera a la tercera planta del hospital. Ella se llevaba a la Vale a dar unas vueltas. Y nos pusimos de acuerdo a qué horas regresaba. Yo entré y me perdí. ¿Cómo chingaos se llega a la tercera planta? No sé. Subí varias escaleras y lo único que encontré fue paredes. Le pregunté a un ordenanza y me llevó a los ascensores. ¡Existen las maravillas de los ascensores! Pero son lentos y yo tenía prisa. "¿Otra forma de subir?", le dije. No sé que cara puse, pero el ordenanza me señaló las gradas de emergencias como un dedo silencioso. Las subí corriendo. Odio los hospitales, los médicos y sobre todo los enfermos. Estar en medio del dolor me paraliza. Gritos, llanto, jeringas, camas ocupadas por la angustia, rezos y hasta el olor de los medicamentos me ponen mal. Lo mismo me pasa con las funerarias. Pero es de ley estar en ellas en algún momento de la vida. Por suerte, antes de que vomitara, encontré a mi madre con Adrián. Adrián Jasson, así se llama el sobrino. Me gusta "Adrián" es un nombre muy bonito. "Jasson" no tanto. Me recuerda a la tragedia griega donde se dice que es un héroe que se casa con una mujer llamada Medea. Medea es casi una bruja. No sé, no me recuerdo bien. Total es un personaje medio perverso que por culpa de los celos y la venganza mata a sus dos hijos para hacer sufrir a su marido. Después de matar, claro, a la prometida de este que es una princesa. ¿Cómo la mata? Esto es de antología: le regala un vestido de oro y una corona como muestra de cariño falso. Nadie sabe de que estos obsequios están hechizados y envenenados. Cuando cae muerta, en medio del séquito real, nadie la puede levantar. Quien la levante muere en ese instante como pasó con el padre al sentirse lleno de dolor cuando la ve consumida por el fuego de la corona. Después de asesinar, Medea huye a otro reino en un carruaje jalado por dragones convirtiéndose así en una de las primeras mujeres asesinas e infanticida registrada en la literatura universal. ¿Y Jasón? Se queda sin hijos, sin prometida y sin reino. También es un personaje patético. De héroe pasó a ser víctima. De marido fiel y padre abnegado se convirtió en un individuo sin escrúpulos sólo por llegar a sentarse en el trono y compartir el lecho con una mujer más joven, bonita y hasta ingenua. Total. Es una historia que se podría contar mil veces en diferentes escenarios y donde las feministas se dieran el valor de decir que Medea tenía razón y de Jasón era un hijo de las mil putas. Pero eso no tiene nada que ver con el Adrián Jasson, que está en la cuna 15 sufriendo de una ictericia neonatal. O sea que está amarillito, y también tiene una infección en las vías urinarias. Le vi las palmas de las manitas y tiene una vida larga y limpia por delante. Es chiquito. 55 centímetros y aún está mudando de piel. Cabello liso y largo. Pesa 2.5 kilogramos y está en una incubadora. Lámparas encendidas y con antifaz para que el reflejo lo dejé dormir. Todo un coqueto. No me recuerda para nada al nacimiento de Valeria. Cuando me la dieron era un bebé bien grande. Cachetes rosaditos. No entendía muy bien porque los doctores me felicitaban: "Parece un bebé de dos meses", decían todos. Pesaba mucho. Comía mucho. Lloraba mucho. Me la cuidaban tanto. Las enfermeras andaban con ella para arriba y para abajo como si fuera una muñeca reglamentaria que debían cargar. Valeria no les hacía gesto de mal educada y se dejaba apapachar hasta que las enfermeras se dieran cuenta de que tenían que hacer otras cosas, por ejemplo ver a otros pacientes y a otros bebés. Mi sobrino es otra cosa. Tiene ojos grandes y una inocencia de bebé, y cualquiera se da cuenta que es un niño inteligente y luchador. Mientras estuve en el hospital, con él, a solas, le dije que se tenía que poner bien para que me conociera, que no se podía ir sin verme primero. Claro que no está tan mal, pero era para tener conversación. ¿Qué se le puede decir a un bebé? El que estaba mal era el bebé de la cuna 14. Tres o cuatro meses a lo mucho. Rodeado de enfermeras. Una le aplicaba respiración traqueal. Tenía suero en un brazo que estaba de un color morado claro por tanto pinchones. Pálido y dormido a punta de medicamentos. Sin mamá presente. Se lo llevaron. ¿Adónde? No sé. Sólo sentí un aire frío que entraba por la ventana en esta ciudad tan calorosa y hasta angustiante, donde se puede freír un huevo en alguna acera.

Una canción preferida

¿Quién diría?

Ricardo Arjona

Quién diría que el mink y la mezclilla
podrían fundirse un día,
quién diría tu caviar y yo tortilla,
quién diría parece que el amor
no entiende de plusvalías.
Tú vas al banco y yo prefiero la alcancía
oigo Serrat y tú prefieres locomía
tú vas al punto yo voy por la fantasía
parece que el amor no entiende de ironías
Quién diría, quién diría que son años
los que ya llevamos juntos de la mano
quién diría, quién diría que lo importante
es aceptarte y que me aceptes como humano
Y que te ame y que me ames es una ironía
que bendición la mía despertar junto a ti cada día
Yo trovador y tú estudiante de economía
tú con los números yo con la filosofía
y aunque suene imposible en teoría
al amor le importan poco las utopías
Dice la gente que tú y yo no hacemos compañía
por ser agua y aceite que ironía
si fuésemos iguales que apatía
no tendríamos de que hablar cada siguiente día
Quién diría, quién diría que son años
los que ya llevamos juntos de la mano
quién diría, quién diría que lo importante es aceptarte
y que me aceptes como humano
Y que te ame y que me ames es una ironía
que bendición la mía despertar junto a ti cada día.

Reflexiones

"Para poder escribir literatura hay que tener una condición previa: ser buena persona. Puedes escribir bien, tener una excelente redacción, dominar los de puntos y las comas, saber mucho de morfosintaxis, pero si no eres una persona con el alma tranquila, la conciencia limpia y el ego dominado difícilmente podrás obtener resultados dignos. La literatura es un acto de humildad, un reflejo del alma."

¿Cómo es Boris?

Con mucho pelo. ¿Para qué ponerle disfraz el
Día de Las Brujas? Si ya lo tiene incluido. Mi perro
viene con abrigo de invierno, con lengua morada
y collar.

La delicadeza

Boris y los cachorros de Natasha.

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